Translate

ARTÍCULOS EN REVISTAS

RED_VISTA_UMBRAL

 ¿SE PUEDE EVITAR LA GUERRA?

María Elena Napione Bergé

1 de diciembre de 2024

Picasso, P. (1937).Guernica.

El malestar de nuestra civilización y su gran avance tecnológico, incluyendo las redes sociales, manifiestan un tipo de violencia bélica al que nos hemos acostumbrado,  a tal punto de presenciar escenas crueles sin ningún tipo de pudor, donde se pone en  juego el goce del espectador. Escenas con cuerpos mutilados, niños desamparados y desprotegidos, destrucción por doquier.

Cuando una guerra se inicia “se pone en marcha la irracionalidad, al margen de las razones”, comenta Foix[1] y refiriéndose a la guerra de Israel y sus enemigos, sostiene: “La paz no llegará pronto porque el odio se ha osificado en las mentes de todos”. (Foix, 2006)

En 1932, Freud ya se había percatado de que no era posible separar el amor y el odio; así planteó la violencia en términos de pulsión de muerte, expresando que el odio a los extraños puede promover la cohesión de sus seguidores. Pero cuando sólo se trata del odio no ligado al amor, apunta al que no le es próximo, al que es distinto, extranjero, extraño, raro, al vecino que festeja, piensa, siente, se viste, goza, distinto[2]. (Cors Ulloa, 2016)

Sabemos que las guerras actuales no son las primeras  que han existido en el mundo.

Podemos recordar las dos grandes guerras mundiales como también la guerra de Vietnam que duró 20 años (1955-1975), aunque entre la mitad del Siglo XX hasta la actualidad han acontecido alrededor de 70 conflictos  bélicos[3].

Si nos remitimos al inicio de las guerras, éstas han sido una constante en las sociedades, ocurriendo  los primeros enfrentamientos intergrupales hace unos 10.000 años[4].

Los conflictos bélicos que se han generado a partir de los años sesenta y ochenta del pasado siglo y en la actualidad coinciden con el giro de la política económica neoliberal hegemónica en nuestros días.  La lógica neoliberal del mercado libre, la privatización, la reducción de las regulaciones con la modificación del marco de reproducción de la fuerza de trabajo, unido a la precarización laboral en que se basan muchos sectores de la economía, también explican el negocio de la guerra[5]. Para ello se cuenta con un complejo militar industrial formado por empresas e individuos como parte activa del mismo, el cual produce enriquecimiento personal y maximización del beneficio económico de la industria de la guerra[6], que cuenta con los grandes medios de la “información” al servicio de ese poder que transmiten sin ningún pudor, escenas de crueldad, sufrimiento y dolor de los pueblos ante la violencia bélica. Sin ir muy lejos, recordaremos escenas televisadas de la Guerra de Irak o de las guerras actuales en Medio Oriente.

Pero, ¿Hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra?”. (Freud, 1933 [1932], p.183)

Ésta es la pregunta que plantea Einstein en una carta enviada a Freud el 30 de julio de 1932, que se publica bajo el título “Por qué la guerra. (Einstein y Freud)”[7].

Estas prestigiosas personalidades mantienen una comunicación epistolar a raíz de un pedido de la Liga de las Naciones. Einstein se dirige a Freud, no en calidad de físico sino como pacifista, convencido de que el padre del Psicoanálisis explicará el origen de la guerra a partir de su teoría de las pulsiones.

Freud reitera en su carta, planteamientos anteriores señalados en sus publicaciones “Consideraciones de actualidad sobre la guerra” (1915); “El porvenir de una ilusión” 1927)  y “El malestar en la cultura” (1930). Se basa también, en “Totem y Tabú” (1913), y en “Más allá del principio del Placer” (1920). En esta última obra ya había postulado las pulsiones de muerte, para explicar los comportamientos agresivo-destructivos del ser humano como es el caso de la guerra, en oposición a las pulsiones de vida, que aspiran a conservar y reunir, y plantea la coexistencia de las mismas.

Cada una de estas pulsiones es tan indispensable como la otra; de las acciones conjugadas y contrarias de ambas surgen los fenómenos de la vida…nunca una pulsión perteneciente a una de esas clases puede actuar aislada; siempre está conectada —decimos: aleada— con cierto monto de la otra parte,…. Así, la pulsión de autoconservación es sin duda de naturaleza erótica, pero justamente ella necesita disponer de la agresión si es que ha de conseguir su propósito. De igual modo, la pulsión de amor dirigida a objetos requiere un complemento de pulsión de apoderamiento si es que ha de tomar su objeto (Freud, 1933. pp.193)

Para Freud la pulsión a odiar y aniquilar mueve a los hombres con la guerra, y propone vías indirectas para combatirla, apelando a Eros como pulsión de vida, con el establecimiento de vínculos entre los hombres, con un tipo de ligazón de sentimiento que se produce por identificación, ya que sobre este tipo de ligazón “descansa en buena parte el edificio de la sociedad humana” (Freud, 1933, pp. 195).

Otra de las argumentaciones de Freud se centra en el nexo entre derecho y poder, equiparando éste a la violencia, y señalando que uno se desarrolla a partir de la otra.

“Al comienzo, en una pequeña horda' de seres humanos, era la fuerza muscular la que decidía a quién pertenecía algo o de quién debía hacerse la voluntad. La fuerza muscular se vio pronto aumentada y sustituida por el uso de instrumentos: vence quien tiene las mejores armas o las emplea con más destreza. …He ahí pues, el estado originario, el imperio del poder más grande, de la violencia bruta o apoyada en el intelecto. Sabemos que este régimen se modificó en el curso del desarrollo, cierto camino llevó de la violencia al derecho” (Freud, 1933, pp. 188).

Este poder equiparado a la violencia se ha extendido a lo largo del Siglo XX, que si bien se caracterizó por transformaciones masivas con un creciente desarrollo industrial, avances tecnológicos y científicos, determinados países se convirtieron en potencias mundiales, que han sojuzgado a pueblos, a partir de genocidios y etnocidios. También se han profundizado las desigualdades en cuanto a desarrollo social, económico, tecnológico y a la distribución de la riqueza entre los países, estableciéndose grandes diferencias en la calidad de vida de los habitantes de las distintas regiones del mundo, con la aplicación de políticas de exclusión social, de desempleo y pobreza[8].

Este abuso de poder aún perdura en el presente Siglo XXI caracterizado por una economía globalizada. En este momento, a las dos guerras más difundidas como son  la guerra entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza, que acumula miles de muertos, y la invasión rusa de Ucrania, se viven conflictos armados a gran escala en Burkina Faso, Somalia, Sudán, Yemen, Myanmar, Nigeria y Siria[9].

Una de las argumentaciones de Freud en 1932 es pertinente  para la situación mundial actual respecto a estos conflictos bélicos. Se trata de evitar confundir al extranjero con el enemigo, ya que si se los funde, favorece las guerras. No se trata de que se proyecte sobre el enemigo todas las indignidades y se lo deshumanice, pues incrementa el miedo en el otro y promueve la identificación con los propios.

Sostiene además que, la violencia no sólo es el peor factor para mantener unida a una comunidad, sino que es la más inestable y perjudicial, pues genera mayor hostilidad en los oprimidos. Además, lo que se une o mantiene unido por la fuerza, tiende a separarse[10].

Es por ello que insiste en que los vínculos afectivos entre los hombres junto al desarrollo cultural es lo que actuará contra la guerra.

Freud es un defensor de la cultura que se desenvuelve en la humanidad desde épocas inmemoriales y la guerra contradice las actitudes psíquicas que nos impone el proceso cultural, motivo más que suficiente para sublevarnos contra ella.

Para Freud, la guerra es un fracaso en el desarrollo de la civilización, ya que entiende que la sociedad se basa en un crimen colectivo (parricidio del macho dominante poseedor del poder de la horda) que deriva en la prohibición de matar, incluso a los enemigos, como consecuencia del desarrollo cultural. La guerra implica una irrupción de lo irracional, sin prácticamente ningún control, una regresión de los valores de la civilización a la barbarie; y unos comportamientos más primitivos, siendo de esta manera, más influenciables y sugestionables.

En este sentido, expresa que un poder central acordado mundialmente, podría impedir las guerras:

“Una prevención segura de las guerras sólo es posible si los hombres acuerdan la institución de una violencia central encargada de entender en todos los conflictos de intereses. Evidentemente, se reúnen aquí dos exigencias: que se cree una instancia superior de esa índole y que se le otorgue el poder requerido. De nada valdría una cosa sin la otra, la Liga de las Naciones se concibe como esa instancia, mas la otra condición no ha sido cumplida; ella no tiene un poder propio y sólo puede recibirlo si los miembros de la nueva unión, los diferentes Estados, se lo traspasan” (Freud, 1933, pp. 191).

Respecto a la realidad bélica de la que somos testigos en la actualidad, se podría esperar que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tomara cartas en el asunto para llevar a cabo el propósito señalado, pero paradójicamente el Comité de Seguridad de la ONU está integrado por potencias mundiales, que en su mayoría están comprometidas con la carrera armamentista. Los cinco países permanentes en este Comité son: China, Francia, Estados Unidos, Reino Unido y Rusia y existen 10 países no permanentes que rotan entre el resto de miembros.  En la actualidad, 193 Estados, de los 195 reconocidos a nivel mundial por las Naciones Unidas, son miembros de este organismo, que están representados en su órgano deliberante que es la Asamblea General[11]. Actualmente, Palestina tiene condición de Estado observador no miembro en las Naciones Unidas por votación de la Asamblea General. El 2 de abril de 2024 Palestina envió al Secretario General de la ONU una carta en la que solicitaba que se volviera a considerar la solicitud de admisión de Palestina como miembro de la ONU, una solicitud que ya presentó también en el año 2011[12].

Freud considera que lo mejor es afrontar el peligro de la guerra con los medios que se tengan a mano, abogando por la defensa de todo lo que promueva la cultura.

¿Cuánto tiempo tendremos que esperar hasta que los otros también se vuelvan pacifistas? No es posible decirlo, pero acaso no sea una esperanza utópica que el influjo de esos dos factores, el de la actitud cultural y el de la justificada angustia ante los efectos de una guerra futura, haya de poner fin a las guerras en una época no lejana. Por qué caminos o rodeos, eso no podemos colegirlo. Entretanto tenemos derecho a decirnos: todo lo que promueva el desarrollo de la cultura trabaja también contra la guerra. (Freud, 1933, pp. 198).

Falta menos de una década para que se cumpla un siglo de la comunicación epistolar entre Einstein y Freud. Los conflictos bélicos continúan, a los que se han añadido otras catástrofes como son los fenómenos naturales provocados por el cambio climático. El último vivido en España fue la DANA afectando a pueblos de la Comunidad Autónoma de Valencia. Ante sus consecuencias lamentables e irreparables por las pérdidas humanas y no sólo materiales, hubo una gran respuesta solidaria que continúa, una ligazón afectiva  de identificación con los damnificados. En este caso, la agresión vivida fue un fenómeno de la Naturaleza y muy cercano.

Pero también respecto a una de las guerras actuales, existen marchas solidarias en diferentes lugares del planeta solicitando el alto el fuego en la Guerra de Israel y Palestina. Resuenan las palabras de Freud cuando insiste en que los vínculos afectivos entre los hombres junto al desarrollo cultural es lo que actuará contra la guerra.

Cabe destacar, también, otras iniciativas locales tales como la de la Universitat de Barcelona (UB) que dejó de publicar en la red social X, antigua Twitter, propiedad de Elon Musk, para tomar distancia de un espacio que fomenta “los mensajes de odio y la desinformación” (La Vanguardia, 2024), según indica en un comunicado. La institución ve necesario explicitar su decisión y buscar alternativas en espacios que no alimenten discursos antidemocráticos, discriminen minorías o radicalicen la opinión pública. La decisión de la primera universidad española está inspirada en la reciente salida de la red, de medios de prestigio como The Guardian y La Vanguardia[13].

Freud señala que existe otro camino para la lucha indirecta contra la inclinación bélica, teniendo en cuenta la desigualdad entre seres humanos. Se trata de la educación de una autoridad, de un estamento superior de hombres con pensamiento autónomo,  que luchen por la verdad, sobre quienes recaería “la conducción de las masas heterónomas” (Freud, 1933, p.196).

Pero en la actualidad, es el poder el que ofrece mayores dificultades. Desde el 17 de julio de 1998 existe la Corte Penal Internacional (CPI) o Tribunal Penal Internacional (TPI). Es un tribunal de justicia internacional de última instancia regido por el Estatuto de Roma. ​ Su carácter es permanente y su misión es juzgar a las personas acusadas de cometer crímenes de genocidio, guerra, agresión y lesa humanidad. El Estatuto de la Corte no ha sido firmado ni ratificado, entre otros países, por Estados Unidos, Rusia, China, India, Israel, Cuba e Irak, lo que denota la política de evitar someter a organismos supranacionales los temas internacionales y de dejarlos a organizaciones intergubernamentales o, simplemente, de que no estén regulados. Por otra parte, la  Corte o Tribunal Internacional de Justicia, órgano judicial de Naciones Unidas, juzga los litigios entre Estados[14].

Cabe señalar la Red de Escuelas Asociadas de la UNESCO (redPEA) que vincula a 10.000 escuelas de 181 países que trabajan en torno al objetivo común de Educación para la Paz de niños y jóvenes[15], como también, Organismos No Gubernamentales Internacionales que se ocupan de los Derechos Humanos[16].

En esta carta, Freud propone acciones que generen condiciones para dificultar el estallido de una guerra, apelando a Eros, al conocimiento mediante la Educación, a todo lo que impulse el proceso cultural y también, dirigiéndose al poder.

Las palabras de Freud explican ¿Por qué la guerra?, pero también ¿Por qué no, a la guerra? con la defensa del derecho a la vida, el respeto por la dignidad humana y la cultura como producto del trabajo humano. 

¿Por qué nos sublevamos tanto contra la guerra, usted y yo y tantos otros? ¿Por qué no la admitimos como una de las tantas penosas calamidades de la vida? ...porque todo hombre tiene derecho a su propia vida, porque la guerra aniquila promisorias vidas humanas, pone al individuo en situaciones indignas, lo compele a matar a otros, cosa que él no quiere, destruye preciosos valores materiales, productos del trabajo humano, y tantas cosas más. … que debido al perfeccionamiento de los medios de destrucción una guerra futura significaría el exterminio de uno de los contendientes o de ambos. Todo eso es cierto y parece tan indiscutible que sólo cabe asombrarse de que las guerras no se hayan desestimado ya por un convenio universal entre los hombres. (Freud, 1933, 196 -197)

 

Y en el final de su carta, Freud reitera su indignación ante la guerra por la regresión a la barbarie, la primacía de la irracionalidad y la destrucción de la cultura, expresando su deseo como pacifista, en seguir trabajando por el desarrollo del proceso cultural.   

“…la guerra contradice de la manera más flagrante las actitudes psíquicas que nos impone el proceso cultural, y por eso nos vemos precisados a sublevarnos contra ella, lisa y llanamente no la soportamos más. La nuestra no es una mera repulsa intelectual y afectiva: es en nosotros, los pacifistas, una intolerancia constitucional, una idiosincrasia extrema, por así decir. Y hasta parece que los desmedros estéticos de la guerra no cuentan mucho menos para nuestra repulsa que sus crueldades. ¿Cuánto tiempo tendremos que esperar hasta que los otros también se vuelvan pacifistas? … acaso no sea una esperanza utópica que el influjo… de la actitud cultural y el de la justificada angustia ante los efectos de una guerra futura, haya de poner fin a las guerras en una época no lejana. Por qué caminos…. no podemos colegirlo…Entretanto tenemos derecho a decirnos: todo lo que promueva el desarrollo de la cultura trabaja también contra la guerra”. (Freud, 1933, p.198)



[1] Foix, L. (2006). La Guerra y el odio. Barcelona. Disponible en: https://www.foixblog.com/2006/07/23/la-guerra-y-el-odio/ [2024, 3 de noviembre]

[2] Cors Ulloa, R. (2016). Cuando el odio apunta a lo real en el Otro, [en línea]. Buenos Aires: Revista Virtualia, Nº 32. Disponible en: https://www.revistavirtualia.com/articulos/25/amores-y-pasiones/cuando-el-odio-apunta-a-lo-real-en-el-otro  [2024, 3 de noviembre].

[3]  Wikipedia. La Enciclopedia Libre. (2024, noviembre). Anexo: Conflictos bélicos del siglo XXI, [en línea].Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Conflictos_bélicos_del_siglo_XXI [2024, 5 de noviembre].

[4] El origen de las guerras… ¿Hace 10.000 años? (2024, noviembre). [en línea].  Zaragoza: Heraldo de Aragón Editora, S.L.U. https://www.heraldo.es/noticias/sociedad/2016/01/20/desde-cuando-hay-guerras-715663-310.html [2024, 5 de noviembre].

[5] Mateo, J.P. (2016). Capitalismo, neoliberalismo y política económica. Pensamiento al margen: Revista digital [en línea]. Nº4. https://pensamientoalmargen.com/2016/05/01/politicas-economicas-alternativas-al-neoliberalismo/

[6] Calvo, J. (2015). El negocio de la guerra: el neoliberalismo militar, [en línea]. U.S.A.: War Resisters International. Disponible en: https://centredelas.org/wp. (2024, 6 de noviembre).

[7] Freud, S.  ¿Por qué la guerra? (Einstein y Freud) (1933[1932]). En: Nuevas Conferencias de Introducción al  Psicoanálisis y otras obras (pp.179-198). Amorrortu Editores.

[8] Wikipedia. La Enciclopedia Libre. (2024, noviembre). Siglo XX, [en línea].Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Siglo_XX (7 de noviembre].

[9] Senra, R. (2023). Qué otras guerras hay ahora en el mundo (además de Gaza y Ucrania) y cuáles son los efectos colaterales de que atraigan menos atención, [en línea]. https://www.bbc.com/mundo/articles/cprpn7re7dxo#:~:text=Junto a la guerra entre,%2CMyanmar%2C Nigeria y Siria. (7 de noviembre].

[10] Alonso, A., Sánchez de Miguel, M. y R. Alzate Sáez de Heredia. (2007). Sigmund Freud: consideraciones sobre la guerra. Revista de Historia de la Psicología, vol. 28, núm. 2/3:126.

[11] Naciones Unidas. Paz, dignidad e igualdad en un planeta sano (2024, noviembre). Estados Miembros,  [en línea]. Disponible en: https://www.un.org/es [2024, 10 de noviembre].

[12] Naciones Unidas. Centro Regional de Información (2024, noviembre). ¿Qué estatus tiene Palestina en la ONU?, [en línea].  Disponible en: https://unric.org/es/palestina-en-la-onu/ [2024, 10 de noviembre].

[13] Farreras, C. (2024). La Universidad de Barcelona deja de publicar en X porque "fomenta el odio y la desinformación”, [en línea]. Barcelona: La Vanguardia. Disponible en: https://www.lavanguardia.com/vida/20241120/10123665/universidad-barcelona-deja-red-social-x-fomenta-odio-desinformacion.html [2024, 12 de noviembre].

[14] Wikipedia. La Enciclopedia Libre. (2024, noviembre). Corte Penal Internacional, [en línea]. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Corte_Penal_Internacional  (2024,12 de noviembre).

[15] UNESCO. (2024, noviembre). Red de Escuelas Asociadas de la UNESCO, [en línea]. Disponible en: https://www.unesco.org/es/aspnet (2024,14 de noviembre).

[16] Instituto de Derechos Humanos. Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Universidad Nacional de La Plata. Organizaciones No Gubernamentales Internacionales, [en línea]. Disponible en:

http://www.derechoshumanos.unlp.edu.ar/es/enlaces/ong-internacionales/ (2024,16 de noviembre).


Banksy (2003).Kids and Guns



REVISTA DE ENFERMERÍA ROL 

El temor a la desorganización lleva a los sujetos a reunirse en instituciones como un método de defensa contra la ansiedad generada por la actividad primaria allí desarrollada.
Las organizaciones se transforman en depositarias de proyecciones de impulsos y objetos internos que se articulan conformando una cultura institucional, particular, inconsciente y compartida, cuyo contenido lo configuran convenciones, normas, tabúes, creencias.
La institución enfermería se halla atravesada por contenidos históricamente determinados (abnegación, sacrificio, vocación de servicio) que la transforman en una organización que pone en actividad un sistema defensivo primitivo y estructurado, poco gratificante, incentivador de conductas individuales y altamente arriesgado para la salud mental de sus miembros.



Martínez, O. y Napione Bergé, M.E. (1996). Identidad Enfermera. Una perspectiva psicoanalítica. Revista de Enfermería ROL, 217:26-31.

No hay comentarios:

Publicar un comentario